Red Española de Reservas de la BIOSFERA

 

Cuenca Alta del Río ManzanaresCuenca Alta del Río Manzanares

El ámbito territorial de la Reserva coincide con el del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, en el momento de su inclusión en la Red Internacional de Reservas de Biosfera. Se sitúa en la región mediterráneo-íbero-atlántica, provincia carpetano-ibérica, sector guadarrámico. Su límite septentrional lo establecen las cumbres de Cuerda Larga, una de las principales alineaciones de la sierra de Guadarrama, donde se encuentran las cotas máximas de la Reserva (2.383 metros, Cabeza de Hierro), y se extiende por una rampa hasta el entorno del monte de El Pardo, muy próximo a la ciudad de Madrid. La finca de las Pueblas, situada a 620 m, marca la cota mínima.

La zonificación se estableció en función de la existente en el Parque Regional, así las zonas núcleo coinciden con las zonas de Reserva Natural del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, mientras que el resto se incluye en las zonas tampón, dado que no se nombraron zonas de transición.

La Reserva contiene un mosaico de sistemas ecológicos representativos de la región biogeográfica a la que pertenece, así como diversos ecosistemas transformados por la acción antrópica a lo largo de siglos, que proporcionan una heterogeneidad de paisajes con alto valor estético y de gran riqueza ecológica. También presenta áreas de interés natural y científico, por la presencia de manifestaciones vegetales, faunísticas, geomorfológicas y paisajísticas objeto de consideración, incluyendo ecosistemas escasamente modificados. Además, alberga poblaciones de especies, tanto animales como vegetales, amenazadas en mayor o menor medida y de gran interés biogeográfico.
 

PATRIMONIO NATURAL
La gran extensión de la Reserva permite encontrar unidades muy heterogéneas desde el punto de vista paisajístico. Existe un área netamente serrana, ocupada por grandes alineaciones montañosas; una zona de piedemonte, con moderadas elevaciones periféricas a la sierra, y una superficie meridional inclinada a modo de rampa serrana.

La geología presenta dos unidades bien diferenciadas, cuyo límite lo marca la falla de Torrelodones: la sierra, donde dominan los afloramientos de rocas silíceas, y la rampa sedimentaria.

La vegetación potencial se corresponde con distintas series dependiendo del piso bioclimático. Las más destacadas serían: la serie del encinar carpetano mesomediterráneo; la supramediterránea carpetano-ibérica subhúmeda silicícola del roble melojo (Quercus pyrenaica); la oromediterránea guadarrámica silicícola del enebro rastrero (Juniperus communis subsp. alpina) y la crioromediterránea guadarrámica silicícola de Festuca indigesta.

Pero este esquema general se complica notablemente, debido a la complejidad orográfica del terreno y a las actividades humanas que se desarrollan en esta área, lo que enriquece la variedad de ambientes, formando un gran mosaico de ecosistemas dentro de la Reserva que, unido al alto nivel de conservación de muchos de ellos, propicia que ésta posea una gran diversidad biológica.

En cuanto al aprovechamiento que ha hecho el hombre de este patrimonio natural hay que destacar las dehesas, por ser un claro ejemplo de desarrollo sostenible, ya que compatibilizan los usos tradicionales con la conservación de los ecosistemas. En la Reserva existen dos tipos de dehesas, las de encina (Quercus ilex subsp. rotundifolia), y una muy representativa de pie de sierra, que es la dehesa de fresno (Fraxinus angustifolia), muy utilizadas por la ganadería extensiva, dada su elevada productividad.
 
PATRIMONIO CULTURAL Y PAISAJE
Muchos han sido los pueblos que se han establecido en lo que es hoy el ámbito territorial de la Reserva, dejando como legado construcciones y restos arqueológicos, testimonio de su cultura. Desde la prehistoria, el hombre ha habitado estas tierras, como así lo atestiguan los restos arqueológicos encontrados en la Pedriza. Aunque muchas de las culturas dejaron constancia de su presencia en la zona (pinturas rupestres, restos de calzadas romanas, torres de vigilancia musulmanas, etc.), es a partir de la Reconquista cuando se intensifica la actividad humana, influyendo significativamente en el paisaje.

En el último siglo, la población local se ha desvinculado progresivamente del medio natural donde se asienta, lo que ha influido negativamente en la conservación del folklore propio de la zona. No obstante, todos los pueblos englobados en el ámbito de la Reserva mantienen manifestaciones populares, como las fiestas patronales y romerías, que les unen a sus raíces.

La variedad paisajística está muy ligada a los usos tradicionales que se han desarrollado, y aún continúan realizándose. La actividad agrosilvopastoral en dehesas ha sido muy importante en la economía tradicional de la zona, al igual que, en su día, fue la extracción de leña y carbón, hasta la llegada de los combustibles fósiles.

Las plantaciones forestales de coníferas efectuadas en los años 40 y 50 del siglo pasado, introdujeron una gran modificación en el paisaje, pues gran parte de ellas se realizaron en zonas deforestadas, en lugares donde la vegetación potencial corresponde a robledales de melojo.
 
SOCIOECONOMÍA DE LA RESERVA
En cuanto a las actividades socioeconómicas que se desarrollan en la Reserva y su evolución, hay que destacar el descenso que ha experimentado el sector agropecuario en las últimas décadas. Históricamente, la ganadería extensiva ha sido uno de los pilares de la economía de las poblaciones que conforman la Reserva, especialmente en el ámbito serrano, ligada al uso de dehesas de fresno y de encina. Esta actividad ha ido disminuyendo progresivamente, aunque quedan buenos ejemplos para conservar. El cambio en los usos se ha dirigido hacia el crecimiento del sector terciario, que predomina en la economía local actualmente. El aumento de este sector se ha basado tanto en el incremento del turismo en la zona, debido al atractivo que presentan los valores naturales, paisajísticos y la posibilidad de realizar actividades al aire libre en la Reserva (senderismo, escalada, bicicleta de montaña), como en el crecimiento de la población residente en los municipios incluidos total o parcialmente en la misma, motivado por el auge de una nueva tendencia de la ciudadanía madrileña que elige como primera residencia localidades próximas a la ciudad de Madrid, buscando precios más accesibles de la vivienda y mayor calidad de vida.
 
CONTRIBUCIÓN DE LA RESERVA AL DESARROLLO SOSTENIBLE
Desde su declaración, la Reserva se ha beneficiado de la normativa de protección existente en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, dado que ambas figuras engloban al mismo ámbito territorial (aunque, actualmente, el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares presenta mayor superficie que la Reserva, tras su ampliación en 2003). Además, tras la inclusión del Parque Regional en la Red Internacional de Reservas de la Biosfera, se introdujeron ciertas mejoras en la planificación de este espacio protegido, mediante un nuevo Plan Rector de Uso y Gestión, para adaptarla a las recomendaciones de gestión de las reservas de la biosfera y obtener un marco de referencia científica y de gestión de rango internacional. Así, en el citado documento se establecieron 6 aspectos prioritarios de la gestión del Parque Regional.

Entre las actividades socioeconómicas sostenibles que se realizan en la Reserva destaca, por su influencia en el paisaje actual, la ganadería extensiva. Este uso se viene realizando en zonas productivas del área de influencia del Parque Regional desde tiempos inmemoriales, favoreciendo la conservación de un medio con alto valor ecológico.

Aspectos prioritarios de la gestión del Parque Regional

  • Conservación de la diversidad biológica.
  • Conservación de los sistemas tradicionales de uso.
  • Gestión de actividades recreativas.
  • Investigación y vigilancia permanente.
  • Educación y formación.
  • Cooperación.

     
USO PÚBLICO Y TURISMO
La Reserva comparte con el Parque Regional un Centro de Educación Ambiental, situado en Manzanares el Real. En él se desarrollan programas dirigidos a población local de su entorno, sistema educativo y visitantes. Dispone de una amplia sala donde se ubica la exposición permanente con paneles expositivos, vitrinas, maqueta y audiovisual sobre las características más destacadas del Parque Regional y la Reserva. En una edificación menor se albergan exposiciones temporales. El espacio exterior se ha ajardinado con especies autóctonas y existen diversas áreas temáticas. El Centro está adaptado para personas con disfunción motriz o visual.

La Reserva posee un elevado potencial para la realización de actividades al aire libre. La legislación ambiental de aplicación permite la práctica de aquellas cuyo desarrollo no influya negativamente en el entorno donde se realizan. Una de las más arraigadas es el senderismo. Los visitantes que simplemente quieran disfrutar de un agradable día en el campo, tienen a su disposición un buen número de áreas recreativas, acondicionadas para su uso.

Para pernoctar en la Reserva existe la posibilidad de utilizar uno de los dos campings que hay dentro de la misma, como son el camping La Fresneda (Soto del Real) y El Ortigal (Manzanares el Real).

Por último, mencionar que en Soto del Real, el Parque dispone de un Centro de Gestión, donde trabaja personal técnico administrativo en apoyo a la Dirección de este espacio protegido. Desde esta oficina también se presta atención al público, principalmente dirigida a la población local, facilitando determinados trámites con la Administración. Además, se facilita información sobre la legislación y zonificación del Parque.
 
+Contenidos: Ignacio Calderón Fornos  |  Daniel Díaz Díaz.
+Fotos: Miguel Martínez-Herrera  |  Mastrobuono (mapa)  |  Archivo del Centro de Gestión del P.R.C.A.M.

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