Red Española de Reservas de la BIOSFERA

 

FuerteventuraFuerteventura

La isla de Fuerteventura, con 1.660 km2, es la segunda en tamaño en el ámbito de los archipiélagos de la Macaronesia.

Es una isla que tiene una fuerte personalidad regional por la particularidad de sus rasgos geológicos y por las manifestaciones de su extenso patrimonio natural, que emerge de la aridez y de la presencia de un rico y diverso medio marino.

La impronta de la isla dentro de la Región Macaronésica viene determinada por su cercanía a África, cuya costa más cercana se encuentra a tan solo 52 millas. Esta gran proximidad al continente africano define uno de los rasgos característicos, su extremo clima, convirtiéndola en una de las zonas desérticas y semidesérticas mayores de la Unión Europea. Asimismo, la mayor parte de la costa oeste de Fuerteventura se mantiene prácticamente virgen a lo largo de más de 100 km de litoral, lo que la convierte en uno de los enclaves costeros mejor conservados de Canarias. Otra característica singular es el hecho de que Fuerteventura es la isla más antigua de la Macaronesia, y que en ella son observables los fenómenos que dieron lugar a la formación del archipiélago, constituyéndose en uno de los mejores observatorios geopaleontológicos de ésta.
 

PATRIMONIO NATURAL
La Reserva contiene una alta tasa de endemismos motivada por el aislamiento geográfico y peculiaridades del clima. De los 721 taxones que forman su flora vascular, 42 son especies endémicas canarias y 15 son endémicas exclusivas. Se han descrito al menos una especie de hongo, 7 de líquenes y 5 briófitos endémicos.

Con respecto a la fauna, sobresalen los invertebrados, con 1.771 especies, de las cuales 498 son endemismos canarios y, de éstas, 120 resultan exclusivas de la isla. Por su parte, los vertebrados cuentan con 6 endemismos canarios, destacando las poblaciones de avutarda Hubara, las mayores conocidas para la especie, y el Alimoche canario-Guirre, único lugar de Canarias donde sobrevive. En cuanto a la fauna marina, resaltar las importantes colonias de aves y el hecho de que en sus aguas son frecuentes 22 especies de cetáceos y 4 de tortugas marinas, así como una importante variedad de peces y organismos marinos. También cuenta con razas autóctonas como son la cabra, el burro y el camello (dromedario) majoreros, así como el perro Bardino.

PATRIMONIO CULTURAL Y PAISAJE
La Isla conserva una multitud de paisajes culturales y un extenso patrimonio construido, en su mayoría asociado a las expresiones de un mundo rural.

El árido paisaje de Fuerteventura ha sido modelado, en gran medida, por la mano de agricultores y ganaderos, a lo largo de los siglos, adaptándose a un medio duro, caracterizado por la baja fertilidad de los suelos y al clima. Muchos de los paisajes de la isla, especialmente en aquellas zonas donde se han mantenido los aprovechamientos agrícolas como las vegas y cauces de barrancos, son auténticos paisajes culturales únicos de la aridez, que han pervivido milagrosamente hasta nuestros días. Las gavias, nateros y cadenas, sistemas que combinan el aprovechamiento de la tierra y del agua, son sistemas idóneos para practicar una agricultura de conservación del suelo, una forma secular y sostenible de aprovechamiento de la naturaleza. Junto a estas manifestaciones, existe un rico patrimonio construido, donde destacan los molinos y molinas, los aprovechamientos ganaderos -gambuesas o resguardos-, junto a otros elementos como los hornos de cal o las salinas costeras. Podemos visitar 80 Bienes de Interés Cultural y 13 museos dedicados a una variedad de temas (la sal, la vulcanología, la agricultura, la pesca, la arqueología y la etnografía).

SOCIOECONOMÍA DE LA RESERVA
Fuerteventura ha ido perdiendo peso gradualmente como zona de producción agrícola, sometida a periódicas sequías, que provocaron éxodos masivos. Desde el último tercio del siglo pasado, Fuerteventura ha iniciado una nueva etapa económica ligada al desarrollo turístico.

La extensión de Fuerteventura y la tardía incorporación al turismo de masas han posibilitado que la isla haya tenido desarrollos urbanísticos concentrados en tres grandes polos: zona norte, centro y sur, mientras que la mayor parte del territorio insular y prácticamente toda la franja de la costa oeste han quedado al margen de este desarrollo urbanístico. Esto ha permitido disponer en la actualidad de una isla con poca densidad de ocupación del suelo. Esta situación ha servido de base al Cabildo de Fuerteventura para iniciar una política de fomento del desarrollo sostenible, mediante la aplicación de limitaciones normativas al crecimiento turístico. Se propician unas políticas de más calidad/menos cantidad, diseñando nuevos escenarios de futuro sobre los presupuestos actuales que definen al turismo responsable en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera. Aun así, los aspectos energéticos, de residuos, urbanísticos y de las actividades agropecuarias insostenibles representan un importante desafío cargado de oportunidades que encajan a la perfección con los principios que inspiran al concepto de Reserva de la Biosfera, reflejados en un ambicioso plan de acción refrendado por todas la instituciones de la isla y los agentes sociales.

Productos
El producto tradicional más importante es el queso majorero, con denominación de origen y premiado en numerosos certámenes internacionales. Entre los productos de la huerta destacan el tomate, los tunos y los higos. Hay que reseñar la variedad de pescado fresco y, sobre todo, el pescado jareado a la forma tradicional. La carne de cabra y el puchero completan el arsenal gastronómico de la isla. Como en el resto de las islas, el mojo, tanto verde como rojo, y las papas arrugadas, acompañan a todos los platos. Entre los productos agrícolas cultivados también se encuentran el aloe y la tunera.
 

CONTRIBUCIÓN DE LA RESERVA AL DESARROLLO SOSTENIBLE
La Reserva, por su geopaleontología, es un observatorio privilegiado para el estudio de los fenómenos del cambio global, especialmente el paleoclima del planeta, así como la lucha contra la desertización, actuando como laboratorio por lo que se ha creado un observatorio de la sostenibilidad y cambio global. Las aguas que circundan a la isla, declaradas hoy Reserva de la Biosfera, se consideran puntos calientes de la biodiversidad planetaria. El compromiso por conseguir la declaración de Área de Protección de Cetáceos en la Macaronesia, acordado en la reunión WATCH, la convierte en lugar de encuentro y reflexión para la conservación del Atlántico. En lo que se refiere al desarrollo económico, la apuesta por contener el crecimiento turístico y desarrollar políticas de sostenibilidad la ha convertido en la única Reserva miembro asociado de la red del conocimiento de la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (UNWTO). "Fuerteventura: Isla Renovable". El reto, a medio plazo, la lleva a implementar políticas de movilidad y ahorro energético e impulsar el desarrollo de tecnología limpia para la producción de agua renovable.

La adhesión de Fuerteventura al proceso Starligtht de la UNESCO de protección del cielo, la colocan como punta de lanza para la recuperación de ese rico patrimonio universal que son los cielos estrellados. Potenciar las tradiciones y aplicar criterios de sostenibilidad en la actividad primaria son objetivos de enorme repercusión en la calidad de vida. Así, el mercado de la Biosfera, la generación de frío solar para las instalaciones de las cofradías de pescadores, y la planta de compostaje, son otras de las acciones que se están ejecutando en el camino de la isla sostenible.

Proyectos

  • La reintroducción de la tortuga Caretta caretta en Canarias
  • la recuperación de la población del alimoche canario-guirre
  • la conservación de aves esteparias como la hubara, el corredor sahariano;
  • la lucha contra el veneno en el medio natural,
  • la recuperación de la cubierta vegetal o
  • la declaración de la costa oeste de Fuerteventura como Parque Nacional son ejemplos de conservación activa que se desarrollan en la Reserva.
     
USO PÚBLICO Y TURISMO
La isla dispone de 13 centros museísticos agrupados en la red de museos, entre los que destacan: el museo de la pesca tradicional en el Faro del Tostón, las Salinas del Carmen –Museo de la Sal, la Cueva del Llano (vulcanología), el Poblado de Atalayita, el Museo del Grano, de la Silla, el Ecomuseo de la Alcogida (etnografía) y el Museo Arqueológico de Betancuria.

En el Parque Natural de Lobos, el área temática sobre la Foca monje, el Centro de Interpretación del Medio Marino en Jandía, en el faro de la punta de Jandía, en el Parque Natural del mismo nombre, y el centro- mirador de Morro Velosa en el Parque Rural de Betancuria.
Adicionalmente, se han habilitado 17 senderos, repartidos por las áreas de mayor interés, incluyendo un sendero de gran recorrido que atraviesa la isla de norte a sur.

Como apoyo a la investigación, el Cabildo ha dispuesto la Estación Biológica de la Oliva. Como apoyo a la educación ambiental, se ha habilitado el Aula de la Naturaleza de Parra Medina. También se dispone una red de más de una decena de alojamientos rurales debidamente homologados y distribuidos por el interior, y alojamientos turísticos certificados con "q" de Calidad y Turismo responsable.


+Contenidos: Tony Gallardo Campos
+Fotos: Carlos de Saa | Canarias Conservación | Gustavo Peña | Rafael Herrero

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