Red Española de Reservas de la BIOSFERA

 

MenorcaMenorca

La isla de Menorca es declarada, en su conjunto, Reserva de la Biosfera, desde 1993.

La principal característica del medio natural de Menorca es la diversidad ambiental existente. En apenas 700 km2, la isla ofrece la posibilidad de encontrar una representación de casi todos los hábitats propios del Mediterráneo, destacando la vegetación forestal, los barrancos, las cuevas, las zonas húmedas, los sistemas dunares, el litoral rocoso y los islotes.

Destaca también la existencia de un 6% de especies vegetales endémicas, algunas de ellas exclusivas de Menorca.

Las administraciones que ejercen sus competencias en Menorca son los ayuntamientos, el Consell Insular de Menorca, el Gobierno Balear y la Administración estatal.

Tiene atribuidas, entre otras, competencias sobre ordenación del territorio, ordenación e inspección del sector turístico, etc.

Zonificación
La zona núcleo de la Reserva es el Parque Natural de s'Albufera des Grau, declarado en el año 1995 y ampliado por Acuerdo de Gobierno en mayo de 2003. Incluye una parte marina (1.745 ha) y una terrestre (3.438 ha). La zona tampón incluye las ANEIs y las ARIPs, aunque está previsto que pueda ampliarse, incluyendo el suelo rústico protegido por el Plan Territorial Insular, hasta un 63% de la superficie total de la Reserva. El resto corresponde a la zona de transición, donde se ubican los territorios urbanos, algunos terrenos de uso agrícola y los espacios más profundamente transformados. Esta zonificación está en proceso de cambio, ampliando la zona núcleo para hacerla mas coherente con el marco de ordenación actual.

 

PATRIMONIO NATURAL
A pesar de su reducida extensión, el clima y la diversidad geológica de la isla da cabida a una gran diversidad ambiental y paisajística: en ella se encuentran muestras de los principales hábitats mediterráneos en barrancos, cuevas y simas, zonas húmedas, sistemas dunares, islotes, pequeñas colinas y cerros, y amplios espacios abiertos de carácter rural. Los barrancos, en particular, ofrecen paisajes muy atractivos y acogen una gran diversidad de especies de flora y fauna. Las zonas húmedas, temporales y permanentes tienen especial interés como zonas de nidificación para aves rapaces y acuáticas. El núcleo de la Reserva; el Parque Natural de s'Albufera des Grau es, precisamente un ambiente acuático formado por una laguna de aguas libres y su entorno, incluida una amplia porción de costa, una zona marina y un islote. Entre los sistemas forestales cabe mencionar tres grandes tipos: los encinares, los acebuchales y los pinares.

Biodiversidad
El número de endemismos exclusivos de la isla, o compartidos con Mallorca o las islas tirrénicas, es considerablemente alto. En relación a la flora, existen en Menorca, unas 1,300 especies de plantas vasculares, de las cuales un 6% son endémicas. Este alto grado de endemismo no es, sin embargo, homogéneo: mientras que en los bosques de interior o en las zonas húmedas apenas existen, en los matorrales litorales y las comunidades que habitan las paredes y acantilados de los barrancos, puede ser del 30 o el 40%. Entre las comunidades faunísticas, por ejemplo, el número de endemismos en especies de la familia de Tenebriónidos (del grupo de los coleópteros) es del 20% de las conocidas en Baleares. No siendo endemismos, destacan por su abundancia e interés de conservación, las 25 especies de aves rapaces que sobrevuelan la isla, de las cuales 8 nidifican en Menorca.

 

PATRIMONIO CULTURAL Y PAISAJE
La mano del hombre es perceptible en casi todos los rincones de la isla, en gran medida como resultado de las prácticas agroganaderas seculares que, sabiamente, han ido configurando el paisaje interior de la isla, creando un paisaje en mosaico que alberga una gran belleza paisajística, aparte de ser soporte de una gran biodiversidad.

Es también remarcable la riqueza de su patrimonio cultural arquitectónico y arqueológico, en el que destacan los restos prehistóricos de las culturas pretalayótica y talayótica. Y, sobre todo, la extensa retícula de muros de piedra seca que hasta hoy ha dominado el campo menorquín.
Menorca ha desarrollado una cultura basada en el aprovechamiento de sus recursos naturales, que han tenido, consecuentemente, su reflejo en el territorio.

El paisaje de Menorca es un paisaje humanizado, de baja presión -10 hab/km2- y de gran equilibrio con el medio natural. Las actuaciones en el medio rural, al aprovechar –como en otros lugares, pero con la diferencia en este caso de su permanencia- los materiales de los que disponía en su entorno para construir, y sus propias características extensivas en el aprovechamiento, han contribuido a mantener un paisaje estable en su fisonomía y diverso en sus condiciones biológicas.
 
SOCIOECONOMÍA DE LA RESERVA
Se ha dicho que Menorca es una isla a la medida del hombre. Contribuyen a esta percepción factores como la equilibrada disposición de los asentamientos humanos tradicionales, y el paisaje minuciosamente trabajado del entorno rural.

Sensación que, aunque intuitiva, hace percibir que la isla tiene una cierta capacidad de carga y, en cierto modo, alimenta el arraigo de la población menorquina a su isla, lo que ayuda a entender la complicidad social con la que han contado las iniciativas de protección de su patrimonio natural.

Según el indicador de presión humana que calcula el Observatorio Socioambiental de Menorca (OBSAM),la población de los meses de invierno es de 80.000 habitantes (2011), y el máximo de población se alcanza en verano, con cerca de 152.000 personas entre turistas y residentes. Antes de redactar y aprobar el vigente Plan Territorial Insular (2003), el desarrollo de los planeamientos urbanos municipales situaba la capacidad de acogida de la isla en 400.000 personas. Tras su aprobación, los ocho planeamientos municipales se han adecuado a un modelo insular de desarrollo socioeconómico más sostenible, y rebaja la capacidad de acogida potencial de la isla a 10 años vista, situándola ligeramente por encima de los 200.000 habitantes (OBSAM, 2003).

Auge del turismo
Hasta los años 80, la economía menorquina estaba relativamente equilibrada entre dos sectores: el agrícola (con la producción de leche y queso) y el industrial (principalmente la bisutería y la fabricación de calzado). Es a partir de esta década cuando empieza en Menorca, con cierto retraso respecto al resto de Baleares, el auge del turismo masificado, que busca 'sol y playa'. El volumen de turistas supera el millón de personas, y ello desencadena un consumo territorial de difícil control, con impactos ambientales no por predecibles menos negativos: aumento del consumo de agua, importante generación de residuos, alteración del paisaje tradicional, etc. Sin embargo, subsiste parte de la actividad agrícola e industrial, aunque con cierta dificultad, y Menorca sigue manteniendo un paisaje sensiblemente distinto, por menos alterado, al de las islas vecinas.
 

CONTRIBUCIÓN DE LA RESERVA AL DESARROLLO SOSTENIBLE
  • Representatividad de sistemas ecológicos.

    Asociados al medio terrestre destacan: Formaciones arboladas bien conservadas de encinar (bosque climácico), acebuchal y pinar, áreas de matorral, principalmente brezales y jarales, roquedos con vegetación natural, pastizales y áreas agrícolas.

    Asociados al medio marino: Plataforma litoral, islotes costeros, puertos marítimos y salinas tradicionales.

     
  • Importancia para la conservación de la diversidad biológica.

    La Reserva cuenta con una elevada proporción de taxones endémicos fruto de su aislamiento (cerca de un centenar de especies endémicas de Baleares de las que, aproximadamente, un 40% son exclusivas de Menorca), por lo que constituye un reservorio de variabilidad genética de gran interés.
    En lo que se refiere al medio marino, la Reserva alberga, con un excelente grado de conservación, la mayor parte de las comunidades marinas del Mediterráneo occidental.

     
  • Posibilidades de desarrollo sostenible en escala regional.

    Su insularidad, extensión y presencia de una administración propia facilitan los aspectos organizativos y de desarrollo. Un reciente estudio ha estimado en 2,4 la Huella Ecológica para Menorca y >6 para Mallorca.
    La concienciación de la población, y el amplio consenso alcanzado entre los agentes económicos y las fuerzas políticas en relación con la sostenibilidad del desarrollo, facilitan la toma de decisiones.
    Las principales actividades económicas de la isla son susceptibles de hacerlas compatibles con la conservación.

     
  • Mecanismos de gestión de la utilización de los recursos y de las actividades humanas.

    Existe un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales redactado para el ámbito de la zona núcleo, cuya autoridad competente es la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Territorio del Gobierno Balear (Administración regional).
    El Plan Territorial Insular (2003) constituye el principal elemento para la ordenación territorial de la isla. La competencia de su aplicación recae en el Consell Insular de Menorca.
     
USO PÚBLICO Y TURISMO
La aparición del turismo de masas en Menorca se inició con un retardo respecto al resto de Islas Baleares. Con todo, durante los años 80 y 90 Menorca deja de ser industrial y se convierte en turística, recibiendo en la actualidad mas de un millón de visitantes anuales, con una marcada estacionalidad durante los meses de verano.

Actualmente, el turismo representa casi el 80% del peso de la economía insular.

La marcada estacionalidad representa un fuerte impacto puntual sobre los recursos naturales y sobre la movilidad de la isla, por lo que se han dimensionado algunas infraestructuras para necesidades puntuales, dejando una consecuente herencia de mantenimiento e impacto ambiental para el resto del año.

Desde las instituciones públicas se han llevado a cabo campañas informativas de sensibilización ambiental sobre los usuarios de playa y usuarios del turismo náutico, para informar sobre los valores de los ecosistemas litorales, con el objetivo de mejorar su conservación y aumentar la sensibilización del visitante.

Últimamente se han puesto en valor y habilitado algunos itinerarios para rutas pedestres, en bicicleta y a caballo, así como el turismo natural para la observación de aves y plantas.
 
+Contenidos:  Josep Suárez Roa | Actualizado por equipo de la RB de Menorca
+Fotos: Archivo Reserva de la Biosfera

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