Red Española de Reservas de la BIOSFERA

 

MuniellosMuniellos

En el corazón de Asturias

Se sitúa en el extremo suroccidental de Asturias, comprendiendo parte de los concejos de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias. Está vertebrada por los ríos Narcea e Ibias y sus afluentes Tablizas, Naviego y Coto, que nacen sobre los cordales que separan los concejos de Ibias y Cangas del Narcea. Dentro de este paisaje montañoso se halla el mayor robledal de la península y uno de los mejores conservados de Europa, el bosque de Muniellos.

Este territorio cuenta con relieves y paisajes muy variados, configurándolo como uno de los espacios más representativos de la provincia biogeográfica orocantábrica, tanto en hábitats como en ecosistemas y especies.

Geológicamente, la Reserva se encuadra en la zona asturoccidental-leonesa, un territorio marcadamente uniforme desde el punto de vista litológico, con presencia casi exclusiva de rocas silíceas de edad paleozoica. Estos sustratos han sufrido a lo largo de su historia geológica diferentes procesos, como deformaciones tectónicas y procesos geomorfológicos relacionados con el clima, dando lugar al relieve abrupto que hoy puede contemplarse. Como ejemplo del modelado glaciar, en las áreas de mayor altitud cuenta con la presencia de pequeñas cubetas de excavación que albergan lagunas de montaña o turberas, como es el caso de la Reserva Natural Parcial del Cueto de Arbás.
 

PATRIMONIO NATURAL
La vegetación aparece condicionada por dos factores principales: elevado rango de altitudes y pobreza de los suelos, derivada del carácter silíceo de la roca madre. Asimismo, se caracteriza por su buen estado de conservación y elevado grado de naturalidad.

La mayor parte del territorio esta ocupada por bosques maduros, siendo los que ocupan mayor extensión los robledales de roble albar (Quercus petraea), seguidos por los hayedos oligótrofos. Ambos tipos de bosque tienden a ocupar áreas de alta pluviosidad, el primero en exposiciones de solana, y el segundo en exposiciones de umbría, donde la menor insolación favorece una mayor humedad ambiental. En las áreas de mayor altitud, se desarrollan formaciones de abedular o arbustivas de roble orocantábrico. Existen randes superficies ocupadas por matorrales, bien de piorno o brezo-tojo, en función de la riqueza del suelo.

Destacan comunidades vegetales de elevado interés ecológico, como las asociadas a las lagunas, turberas o roquedo, entre las que sobresale el ranúnculo de Muniellos (Ranúnculos pasrassifolius, sbsp munilliensis), solo presente en algunos de los roquedos de la Reserva Natural Integral de Muniellos, así como la gran diversidad de líquenes y musgos, con especies propias de zonas circumpolares y alpinas.

Fauna
Mas de 150 especies de vertebrados habitan este territorio, albergando emblemas de la fauna cantábrica, como el oso pardo (Ursus arctos), el urogallo cantábrico (Tetras urogallus cantabricus), la liebre de piornal (Lepus castroviejo), el lobo (Canis lupus), amén de mas de 100 especies de aves donde destacan los pájaros carpinteros y la perdiz pardilla (Perdix perdix). Junto a estas especies, en las charcas y turberas habita la salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica).
 

PATRIMONIO CULTURAL Y PAISAJE
En el territorio incluido en la Reserva son numerosas las evidencias de actividad humana en la época romana, tanto en lo que se refiere a restos de explotaciones auríferas como a asentamientos cástrenos vinculados a éstas.

Existe un patrimonio cultural cuyo principal interés reside en su rica etnografía. La conservación de sus tradiciones ha venido determinada en gran medida por la incomunicación padecida durante siglos.

La vivienda original de la zona conservó hasta hoy gran similitud tipológica con la edificación castreña. Es de planta circular, de suelo de tierra apisonado, muros de mampostería seca de materiales pizarrosos y cuarcíticos, y cubierta de paja de centeno, por lo que se la denomina palloza. Otros elementos arquitectónicamente singulares de la zona son los cortinos, construcciones de planta circular, con muros de mampostería seca de dos metros de altura sin cubierta, cuyo destino era la protección de las colmenas frente a los ataques del oso. En su interior, generalmente en terrazas que se adaptaban a la topografía del terreno, se disponían las colmenas, trobos, construidas con troncos de castaño ahuereservas cados o cortezas de alcornoque. En el ámbito de la Reserva persisten multitud de estas estructuras que se hacen especialmente abundantes en el concejo de Ibias.

Los talameiros, menos frecuentes, tenían la misma función y consistían en construcciones ortogonales macizas y de más de dos metros de altura sobre las que se disponían las colmenas. Las corripas eran pequeños corros de piedra donde se almacenaban los erizos de las castañas.

A Terra dos cunqueiros
Los pueblos de Tablado, Sisterna y el Bao, en el área ibense integrada de la Reserva, componen la denominada A Terra dos Cunqueiros. Los varones de esas localidades se empleaban en la fabricación de vajillas de madera mediante un primitivo torno de pedal y herramientas de corte manuales. Durante el invierno, de menor actividad agraria, cuadrillas de cunqueiros se desplazaban a Castilla, Extremadura e incluso Andalucía fabricando y vendiendo primitivas cuncas, escudillas de madera. Los cunqueiros desarrollaron una jerga gremial propia, el tixileiro, hoy casi olvidada. En la localidad de Sisterna existe un museo de iniciativa privada en el que se exponen muchos de los productos y herramientas profesionales del gremio.
 

SOCIOECONOMÍA DE LA RESERVA
La población es escasa, apenas seis mil habitantes que se concentran en cuatro localidades principales: Rengos, a orillas del río Narcea, en el concejo de Cangas; Degaña y Cerredo, a orillas del río Ibias, en el concejo de Degaña; y Cistierna y Luiña, en un área montañosa cercana al Puerto de la Campa de Tormaleo, en el concejo de Ibias.

En todos los casos se trata de núcleos de población desarrollados al amparo de una intensa actividad minera, que supone casi la mitad de los empleos totales. El resto de la población se distribuye por pequeñas aldeas con una actividad agroganadera escasamente desarrollada y en la mayor parte de los casos complementaria al trabajo en las minas.

La extracción de carbón, a pesar del fuerte retroceso, sigue siendo de una gran incidencia en la economía de la Reserva, cuya producción de antracita se destina casi en su totalidad a la Central Térmica de Soto de la Barca. Es también de gran importancia el sector ganadero, sobre todo como productor de carne de la raza Asturiana de los Valles. En los últimos años ha resurgido la producción vitivinícola, obteniendo la Indicación Geográfica Protegida del Vino de la Tierra de Cangas. El cultivo de la vid se realiza en las laderas de fuertes pendientes y bien soleadas, constituyendo en la actualidad una actividad con cierto apogeo, destacando en los concejos de Cangas de Narcea e Ibias. El sector servicios tiene una extraordinaria pujanza, comenzando a constituirse en esta Reserva como destino turístico para muchos visitantes que ven en la naturaleza un atractivo para su ocio.
 
CONTRIBUCIÓN DE LA RESERVA AL DESARROLLO SOSTENIBLE
El núcleo principal de la Reserva lo constituyen los montes de Muniellos, La Viliella y Valdebois, ya que albergan el mayor robledal (roble albar) de la península y uno de los más importantes de Europa. Junto al roble, pueblan las frondosas laderas otras especies típicas del bosque húmedo como abedul, acebo, tejo, serbal o haya. Unas zonas muy interesantes para la Reserva son las lagunas del Pico de la Candanosa, cuyo origen glaciar se remonta a miles de años. Las extensas manchas de bosque y sotobosque de la reserva sirven de refugio a osos, urogallos, lobos, zorros, jabalíes, corzos y otras especies representativas de la fauna cantábrica. La Reserva integra, por tanto, un conjunto de sierras y valles que, por su escasa población y acusado relieve, permiten conservar importantes masas forestales autóctonas.
 
USO PÚBLICO Y TURISMO
El turismo rural tiene una amplia representación en la Reserva, con multitud de excelentes casas, distribuidas en toda la Reserva en lugares donde la imaginación nos transporta a otras épocas.

La cocina de la Reserva destaca por los embutidos, el queso, la carne "roxa" y el vino, junto con alguna variedad de caza. Como plato fuerte es típico, sea cual sea la época del año, el pote, preparado con berzas y patatas, acompañado del indispensable compango, a base de chorizo, morcilla, lacón y tocino. El ritual de la matanza del cerdo aún pervive en los pueblos, siendo sus productos parte importante de la alimentación.
Los pequeños recorridos ponen a disposición del visitante los recursos etnográficos, ambientales y culturales de la Reserva, así como los gastronómicos.

El Gran Recorrido GR 203, "Por donde camina el oso", proporciona un conocimiento de toda la Reserva.

Equipamientos 

  • Centro de Interpretación del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias en Corias. Situado en las antiguas caballerizas del Monasterio de San Juan Bautista de Corias, a la entrada de la localidad de Cangas del Narcea.
  • Aula de la Naturaleza en San Antolin de Ibias, junto a la reconstrucción de una palloza típica de la zona, realizada con las técnicas, medios y materiales propias del entorno. Construcción heredera de la edificación castreña y emparentada con la cabaña de las brañas somedana.
  • Museo el Tixileiro en Sisterna, donde se puede apreciar una recopilación de utensilios, máquinas y herramientas representativas del mundo rural, con especial incidencia en aquellas relacionadas con los cunqueiros.
  • Casa del Parque en Degaña. Situada en Cerrado y ejecutada sobre la rehabilitación de una casa típica de la zona.
  • Centro de Interpretación de La Reserva Natural Integral de Muniellos en Obacho. Edificio original de nueva construcción realizado sobre un mirador natural del bosque de Muniellos.

     
+Contenidos: Antonio Alba Moratilla
+Fotos: Antonio Alba Moratilla | Archivo R.B. Muniellos

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