Red Española de Reservas de la BIOSFERA

 

Picos de EuropaPicos de Europa

La Reserva de la Biosfera de Picos de Europa y Parque Nacional del mismo nombre se sitúa en la Cordillera Cantábrica, formando un frente montañoso de excepcional relieve entre las provincias de Asturias, Cantabria y León.

El territorio de la actual Reserva y su entorno cuentan con presencia humana manifiesta desde el Paleolítico Superior (entre 35.000 y 10.000 años de antigüedad). Aquel hombre, eminentemente cazador, ha dejado huella en una gran cantidad de cuevas con presencia de restos óseos, utensilios y espléndidas pinturas rupestres, recientemente declaradas Patrimonio de la Humanidad.

El paisaje de la Reserva está modelado en gran medida por las cuencas de los ríos Sella (con su afluente, el Dobra), Cares (con su tributario, el Duje) y Deva y la división en tres principales macizos montañosos: Occidental, Central y Oriental, con sus valles asociados.
 

PATRIMONIO NATURAL
El amplio rango altitudinal (desde 75 a 2.648 m.s.n.m. en poca distancia) otorga a la Reserva gran diversidad de paisajes, incrementadas por los diferentes usos tradicionales en función de las zonas. Destacan cumbres tan espectaculares como el "Urriellu" o Naranjo de Bulnes, cuna del alpinismo español.

El glaciarismo cuaternario ha dejado su huella, encontrando en la zona de los Lagos de Covadonga el conjunto morrénico frontal más importante que podemos observar hoy en día.

Los ríos han sido elementos de gran importancia en la configuración del paisaje. Dividen las principales unidades geográficas, como son los diferentes macizos, creando imponentes elementos geográficos, destacando las gargantas del Cares y del Sella.

Entre las míticas especies de su singular fauna cabe destacar las vinculadas al dosel forestal como el oso pardo, el lobo ibérico, el venado, el corzo y el escasísimo urogallo. Sobre las cumbres aparece el rebeco, con la población más importante de toda la Cordillera, y múltiples especies de aves: águila real, chova piquigualda, o el quebrantahuesos, actualmente en fase de reintroducción. En las zonas más altas pervive el gorrión alpino, herencia de épocas de clima más frío.

Una flora excepcional
La formación vegetal más característica la constituyen extensos bosques de haya y roble que se extienden al pie de los macizos y en la umbría de la Cordillera Cantábrica. Retazos de bosque mixto cantábrico, con presencia de numerosas especies (tilo, fresno, castaño, arce, abedul, serbal de cazadores, etc.) salpican las zonas bajas del norte de la Reserva, alternándose con prados de siega. Extensas praderías y formaciones de matorral orlan la base de las cumbres calizas.

Salmones, truchas y nutrias destacan como especies del hábitat fluvial, junto con anfibios, como el singular tritón alpino.

Ultimo reducto de fauna amenazada
La gran diversidad paisajística y florística se traduce en una variada fauna, incluyendo especies de todos los niveles de la cadena trófica. La dificultad de acceso a algunas zonas de los Picos de Europa antes de dotarles de un régimen de protección ha permitido la subsistencia de estas especies.
 

PATRIMONIO CULTURAL Y PAISAJE
Los habitantes de Picos de Europa han sabido adaptar su trabajo a los ciclos de la naturaleza, aprovechando la producción de forraje en verano. Tradicionalmente, los pastores pasaban la primavera y verano cuidando el ganado en la montaña, y una forma de transformar la leche en un producto imperecedero era elaborar queso. Todavía se elaboran algunos quesos como: Gamoneu, Cabrales, Picón, Quesucos de Liébana, Beyos, Peñamellera, de forma tradicional, surgiendo una industria artesanal vinculada a este producto por todo su entorno.

La presencia de una cabaña ganadera autóctona, con razas adaptadas a la fisiografía de estos parajes, como son las vacas casina y tudanca, y las ovejas de razas xalda y lacha, o las cabras del tronco pirenaico (destacando la "bermeya"), supone el reservorio de una diversidad genética importante.

Una arquitectura rural adaptada al territorio y al paisaje
El uso ganadero implicaba una transterminancia donde los pastores se desplazaban a los pastos de altura a finales de abril, permaneciendo en ellos todo el verano elaborando quesos. Algunos pastores de la vertiente asturiana mantienen este esquema.

Esta actividad se hace en las "majadas", praderías de altura donde se agrupan características cabañas de pastores, de planta rectangular, muy pequeñas, hechas de piedra en mampostería y teja roja, con el tejado a un agua en la zona asturiana y a dos aguas en las vertientes cántabra y leonesa.

Tierra de Santuarios y Monasterios
El ámbito de la Reserva está ligado a la gesta del inicio de la Reconquista. La batalla que se desarrolla en Covadonga, cerca de Cangas de Onís, es seguida de la coronación de Pelayo como rey, que la tradición sitúa en la Ermita de Corona, en el leonés Valle de Valdeón. Destaca la profusión de monasterios en el Valle de Liébana: Santo Toribio de Liébana, donde se venera el "Lignum Crucis", la mayor reliquia de la Vera Cruz, y Santa María la Real de Piasca, ambos en su inicio importantes abadías benedictinas. Debe destacarse la imponente Basílica de Covadonga, de estilo neogótico y edificada a finales del siglo XIX, sobresaliendo su imponente marco y el conjunto que forma con la Santa Cueva.
 

SOCIOECONOMÍA DE LA RESERVA
Dentro del ámbito de la Reserva existen 20 poblaciones, todas ellas pequeños pueblos de montaña, con arquitectura tradicional en piedra y espléndidos paisajes.

Los núcleos de importancia a nivel comarcal son Cangas de Onís, en la vertiente asturiana, auténtica puerta a los Picos y punto de paso obligado para acceder a los Lagos de Covadonga y al Santuario de Covadonga, uno de los más importantes centros de peregrinación mariana de España. La vertiente cántabra de la Reserva cuenta con menos poblaciones dentro de la misma (Fuente Dé, otro gran atractivo de los Picos, con el teleférico del mismo nombre, y Tresviso), constituyendo Potes, capital de la comarca de La Liébana con 1.499 habitantes el auténtico polo de atracción comarcal y centro de servicios. En la vertiente leonesa, Oseja de Sajambre y Posada de Valdeón son las capitales y poblaciones más importantes de sus respectivos valles.

La gastronomía de la zona es adecuada para paliar el esfuerzo de las excursiones de montaña: fabada y pote asturianos, cocido de Valdeón, cocido lebaniego, cocido montañés, cabrito de los picos, quesos de todo tipo, arroz con leche, canónigo (postre típico de Liébana), vino de Liébana, sidra asturiana, orujo de Liébana, etc.

Industria artesanal
Si bien la ganadería extensiva y la industria artesanal vinculada a la misma (particularmente la quesera) son actividades de importancia, han cedido importancia relativa frente al desarrollo turístico vinculado a la importancia del sector en Picos de Europa, con entre 1,8 y 2,0 millones de visitantes cada año. Paradores Nacionales (Cangas de Onís y Fuente Dé), hoteles, campings y, sobre todo, una excepcional dotación de casas rurales, se reparten por todos los pueblos de la Reserva e inmediaciones. En la Liébana destaca la producción de orujo, de renombre internacional. Pequeñas industrias de elaboración de quesos, envasado de miel, artesanía de la madera, etc., se reparten por la Reserva.
 

CONTRIBUCIÓN DE LA RESERVA AL DESARROLLO SOSTENIBLE
La estricta normativa de protección del Parque Nacional favorece la conservación de flora, fauna, valores geológicos y paisajísticos, en compatibilidad con el tradicional desarrollo de las actividades compatibles, como el pastoreo extensivo, tan importante para el mantenimiento del paisaje y fuente de la tradicional producción de quesos de la Comarca. El desarrollo de una actividad turística de naturaleza, respetuosa con los valores del medio y con una ordenada expansión en los últimos años, ofrece a cualquier visitante la oportunidad de realizar actividades de senderismo, recorridos en 4x4 por rutas autorizadas, paseos a caballo o en bicicleta T-T, etc. Para los más aventureros y experimentados, los Picos cuentan con metas únicas para el alpinismo y la escalada en hielo, contando con una adecuada red de Refugios de Montaña.

La oferta de productos artesanos locales, satisface la demanda de los visitantes amantes de lo natural, con una adecuada calidad controlada.
Picos de Europa se considera como un auténtico laboratorio para el seguimiento del cambio global y específicamente del cambio climático, con una amplia red de estaciones de control, así como para el desarrollo de sistemas de atenuación y adaptación.

Proyectos
La Reserva cuenta con proyectos que favorecen un desarrollo sostenible de sus pobladores:

  • Escuela de Pastores de los Picos de Europa, orientada a la capacitación de jóvenes que releven a los actuales pastores y conserven su legado etnográfico.
  • Desarrollo de una marca de calidad "Reserva de Biosfera Picos de Europa".
  • Establecimiento de cooperativas de mujeres para la elaboración de quesos artesanos.
  • Desarrollo de cursos orientados a la formación de guías de naturaleza en Picos de Europa, con especiales cualificaciones para la atención a personas con discapacidad.
  • Capacitación del sector hostelero de cara a la valoración y promoción del turismo respetuoso.
  • Fomento del Turismo Sostenible.
  • Desarrollo de un programa estructurado de acciones para favorecer la compatibilidad entre la presencia de lobo y la ganadería extensiva.
     
USO PÚBLICO Y TURISMO
La Reserva es uno de los territorios más frecuentados por los amantes del turismo de naturaleza. Entre 1.800.000 y 2.000.000 de visitantes anuales se distribuyen por todos los rincones accesibles de la Reserva que, no obstante, cuenta con un altísimo grado de conservación de sus valores. La espectacularidad de sus paisajes de montaña y lo excepcional de su Red de Rutas de Senderismo, atraen visitantes de los más recónditos lugares del mundo, aparte de nativos de España.

La Reserva y Parque Nacional cuenta con una singular Red de Rutas Señalizadas, de media o baja dificultad, la mayor parte realizables por familias con niños, que comprende 26 Senderos de Pequeño Recorrido y 2 Senderos de Gran Recorrido (la "Senda del Arcediano", de 27,5 km y que recorre tierras de Asturias y León, y la "Ruta de la Reconquista", de 58,6 km, que se desarrolla por Asturias, León y Cantabria). Además, para montañeros con cierta experiencia, la Reserva cuenta con 4 Rutas de Alta Montaña que acceden o enlazan entre sí Refugios de Montaña.
Quizás el sendero más espectacular, con gran afluencia de visitantes extranjeros, es la Ruta del Cares que, a lo largo de casi 21 km. (si se hace completa) o de 12 km., si se recorre entre Caín y Poncebos, avanza paralela al espectacular río Cares, por un desfiladero que, en ocasiones, solo ve separadas sus paredes laterales por algunas decenas de metros, al pie de impresionantes canales que descienden casi verticales desde más de 1.500 metros, desde las cumbres de los Picos.

Turismo sostenible
La Reserva ofrece actividades de turismo sostenible en sus múltiples facetas. Desde la Administración de la Reserva y Parque Nacional, se establece un completo sistema de Rutas Guiadas en los meses de verano, que acercan la naturaleza a cualquier visitante que así lo desee, con carácter gratuito.

 

+Contenidos: Rodrigo Suárez Robledano
+Fotos: Borja Palacios | Rodrigo Suárez | J. Rozada-FEMPA | Archivo PNPE | Luis Alberto Alles | Agustín Santori | Asociación Cultural Abamia

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