Red Española de Reservas de la BIOSFERA

 

Valles de Leza, Jubera, Cidacos y AlhamaValles de Leza, Jubera, Cidacos y Alhama

El territorio declarado Reserva de la Biosfera en La Rioja está vertebrado por los valles de los ríos Leza, Jubera, Cidacos y Alhama, que fluyen perpendiculares al Ebro, donde desembocan. Sólo los territorios más meridionales de sus cuencas, que coinciden con las sierras de la Ibérica, conforman la Reserva. Limita al sur con la provincia de Soria y al este con Navarra. Sus zonas núcleo coinciden con espacios protegidos de la Red Natura 2000; son zonas de conservación con paisajes que destacan por su aridez y sobriedad, pero que presentan un importante atractivo geológico, donde los roquedos y cortados se alternan en vistosos planos anticlinales y sinclinales marcados en la roca.

Las zonas de protección de los núcleos son lugares de destacados valores naturales, donde se desarrollan fundamentalmente actividades ganaderas tradicionales, y otras relacionadas con los aprovechamientos no forestales, la caza y la pesca.

El grueso de su envejecida población vive en la zona de transición, con baja densidad de población, escasa industrialización y alimentado por el termalismo, la paleontología y su atractiva naturaleza, donde se puede disfrutar visitando los interesantes vestigios paleontológicos y las huellas dejadas por los pueblos celtíberos.
 

PATRIMONIO NATURAL

Descripción genérica medio físico y biológico
Éste es un territorio con muchos valores naturales y con un paisaje marcado por sus características geológicas, donde aves carroñeras y rapaces custodian los imponentes cortados rocosos y los agrestes cañones fluviales modelados por el discurrir del agua sobre la roca caliza.
La roca se combina con grandes extensiones de matorral mediterráneo aromático, contrastando con extensos hayedos, encinares, pinares y robledales mediterráneos.

En las zonas altas del Leza y Jubera hay amplias masas de roble rebollo (Quercus pyrenaica), que en las cotas más altas forma preciosas dehesas mantenidas por el ganado, aunque sin duda el árbol más emblemático es la encina, que habita en las zonas intermedias de los valles.
Los mosaicos de cultivos tradicionales son una pieza fundamental del paisaje: Olivos, almendros y huertas tradicionales se funden en el entorno de los pueblos con laderas de bosques y matorrales, y antiguas terrazas de labor abandonadas como huella del paso del hombre por el territorio.

Patrimonio natural fuente de recursos naturales para su uso y aprovechamiento
Este patrimonio es también una fuente de recursos naturales que el hombre puede usar de forma racional: Las truferas naturales son un elemento de conservación y protección del monte y un recurso económico de las poblaciones.

También lo son setas y hongos, y la vegetación melífera de la que se obtienen los productos apícolas mas cotizados, especialmente el polen de Jara o estepa, sin olvidar las plantas medicinales y aromáticas como la gayuba.

Valores específicos patrimonio natural
En este territorio hay 8 árboles catalogados como singulares, entre ellos, la encina de Villarroya, las Sabinas de Torremuña en Ajamil, el Moral de Jubera o los enebros de la redonda en Munilla. La Garganta del Leza, refugio del buitre leonado, es un punto de visita obligada, donde el río crea un desfiladero con 700 m de desnivel, con una profunda garganta de 6 km de longitud y hasta 100 m de anchura. No hay que dejar de visitar las dos dolinas de hundimiento modeladas sobre las calizas del Jurásico que aparecen cerca del núcleo de Zenzano, una cilíndrica y la otra cónica de imponente belleza.
 

PATRIMONIO CULTURAL Y PAISAJE
Estas tierras han estado pobladas por el hombre de forma continuada, al menos desde el Neolítico, como muestran los vestigios de las distintas civilizaciones localizados en diferentes enclaves. Aparte del hombre, también hay restos muy importantes en estas tierras de otros pobladores: los dinosaurios, cuyas huellas han quedado marcadas sobre las rocas de estos valles, en un amplio número de yacimientos visitables, especialmente ricos en el valle del Cidacos.

Volviendo al hombre, la Reserva la habitó el hombre del Neolítico, el de la Edad del Hierro, celtíberos y pueblos de Roma, visigodos y árabes, y cada uno de ellos contribuyó a la formación de este territorio como actualmente se conoce.

El Dolmen del Collado del Mayo en Trevijano es un monumento funerario de 4.640 años de antigüedad, del hombre Neolítico, que también habitó en Torre y San Román de Cameros, donde aún hay restos de sus huellas. La presencia del hombre celtíbero en la Reserva tiene su gran exponente en el poblado de Contrebia Leukade, en Aguilar del río Alhama, con asentamientos desde la Edad del Hierro (s. X a. C.) y celtí beros (s. VII-II a. C.), considerado uno de los más importantes de España. Posteriormente fue ocupado por romanos (s. I a. C.) y visigodos. La llegada de éstos, y el miedo a sus ataques, generó fuertes cambios en la población, que optó por fortificar sus asentamientos o trasladarse a zonas de difícil acceso, como atestiguan las cuevas artificiales y columbarios de Inestrillas.

Los árabes dejaron su impronta en la arquitectura, con arcos de herradura como el de la ermita de la Virgen del Monte, en Cervera del Río Alhama. Las luchas contra los cristianos, y las posteriores entre Reinos de Navarra, Castilla y Aragón, hicieron necesaria la construcción de castillos defensivos, como los de Cornago y Clavijo, declarado monumento nacional en 1931.

Amigos de los ríos
El patrimonio inmaterial vinculado al agua que se recoge en mitos, leyendas, en la toponimia y en pequeñas historias, y que nos habla de los temores del hombre, de sus enfrentamientos y la distribución del territorio está siendo rescatado del olvido por los voluntarios del programa Amigos de los ríos, a través de un interesante programa de veredas.
 

SOCIOECONOMÍA DE LA RESERVA
La Reserva de la Biosfera de la Rioja tiene 7.306 habitantes (censo 2012), que habitan en alguno de los 27 municipios con su territorio totalmente declarado reserva de la biosfera.

El envejecimiento de la población es muy significativo, como así refleja la pirámide de población, siendo el principal reto de estas poblaciones, al menos, conservar su número de habitantes, y del órgano gestor de la reserva, impulsar iniciativas que hagan un poco más atractivo y habitable este territorio para el hombre de nuestro tiempo.

Las principales actividades económicas en el territorio son la ganadería tradicional y el turismo, que trata de abrirse paso como medio de vida de los jóvenes en este medio rural. Ninguna de las dos actividades es por si sola rentable, por lo que la mayor parte de los pobladores optan por diversificar sus fuentes de ingresos, apoyándose en la venta de recursos naturales no forestales, artesanía tradicional...
Estos pueblos ya han desaparecido, poniendo en riesgo la conservación del entorno, por la inevitable pérdida de conocimiento y las tradiciones aplicadas por sus pobladores. La Reserva trata de preservar del olvido estas tradiciones con el desarrollo de las iniciativas contenidas en su plan anual de actuaciones e inversiones.

Despoblados
Gutur *** Villanueva De San Prudencio ***Antoñanzas*** La Monjía Ribalmaguillo *** La Santa *** Buzarra *** Dehesillas *** Oliván Valtrujal ***Santa María En Cameros *** Avellaneda *** Montalvo En Cameros *** Reinares ***Bucesta***.

Un elemento que ya puede considerarse parte del paisaje más desolador de la Reserva son los despoblados. Ubicados en asentamientos de especial belleza pero de condiciones ásperas para la vida, y sin las facilidades del mundo moderno que, para los habitantes de la ciudad, son ya derechos adquiridos: luz eléctrica, agua potable, carretera asfaltada, estos enclaves otrora habitados por muchos, muestran el resultado de la huida progresiva de la mayoría de sus habitantes y el final de los que allí quedaron. Las puertas cerradas, los tejados hundidos, la maleza amenazando los muros...
 

CONTRIBUCIÓN DE LA RESERVA AL DESARROLLO SOSTENIBLE

La Trufa
La truficultura se ha impulsado en la Reserva de la Biosfera de La Rioja como proyecto global de conservación del patrimonio natural y del hombre en el territorio.

Se ha creado un vivero especializado en planta micorrizada en el valle del Leza. Existe la posibilidad de disfrutar de salidas guiadas truferas y de degustar productos trufados en distintos establecimientos hosteleros de la Reserva y durante la Feria de la Trufa de Soto en Cameros.
La trufa de nuestro territorio puede encontrarse en La Plaza de Abastos de Logroño, gracias al impulso que se ha dado a la venta directa de la misma.

Productos con etiqueta
El impulso a los productos y servicios locales se esta llevando a cabo a través de un proyecto de impulso de la Marca de Responsabilidad Social "La Rioja, Reserva de la Biosfera", con el que el Gobierno de La Rioja permite el uso de la imagen corporativa de la Reserva de la Biosfera a todos los interesados que lo soliciten y cumplan una serie de requisitos generales y por sector en el Decreto que regula su uso. Son productos con "etiqueta" el polen de jara y zarza de estos valles obtenido por los apicultores de estos valles, y también las mieles. El aceite ecológico del valle de Añamaza, también es un máximo exponente de nuestra etiqueta, fruto del proyecto de reconversión de los almendros y olivos de este valle a ecológico y de la construcción de una almazara en cooperativa por los agricultores participantes en el proyecto.
 

USO PÚBLICO Y TURISMO

Barranco Perdido
Barranco perdido es un parque de paleoaventura abierto al público en julio de 2010, en el municipio de Enciso, en el que los visitantes pueden complementar su visita a los importantes yacimientos de icnitas y al centro paleontológico de la localidad. Es un centro de ocio y cultura, alejado de los estándares de un parque de aventura convencional, en el que uno puede vivir su propia aventura, metiéndose en la piel de un paleontólogo.

En este centro está el Centro De actividades de la Reserva de la biosfera.

www.elbarrancoperdido.com
El Barranco Perdido Ctra. Navalsaz s/n
Enciso.La Rioja
941 396 080

Sendero de gran recorrido GR-93 "Sierras de La Rioja"
Una buena vía para conocer la Reserva es recorrerla a pie a través de los distintos senderos de esta ruta que atraviesa el Camero Viejo (Leza), el Ato Cidacos y los valles del Alhama-Linares. Es un sendero de montaña media que pasa de un valle a otro salvando las sierras transversales a través de los collados, por donde los antiguos caminos de herradura unían los pueblos.

Etapas en la reserva:

  • Etapa 5 - Ortigosa - Laguna de Cameros
  • Etapa 6-Laguna de Cameros - San Román
  • Etapa 7 - San Román de Cameros-Munilla
  • Etapa 8 - Munilla-Enciso
  • Etapa 9 - Enciso-Cornago
  • Etapa 10 - Cornago-Cervera del Río Alhama
  • Etapa 11 - Cervera del Río Alhama-Valverde

 

Contrebia Leukade
Yacimiento y Centro de interpretación En el municipio de Aguilar del río Alhama se encuentra el yacimiento celtíbero de Contrebia Leukade, uno de los más importantes vestigios de este periodo en la Península Ibérica.

La visita se complementa con el recorrido de su centro de interpretación, un espacio expositivo que evoca al visitante una ciudad reinventada en un mundo celtíbero cargado de simbolismo, a lo largo de cinco estancias.

Visitas guiadas: reservas 941 19 71 19.
www.contrebialeucade.com

Termalismo
Los orígenes del uso de las aguas termales en la Reserva, datan del tiempo de los romanos que, conocedores del beneficio que las aguas y los barros termales producían, convirtieron los baños termales en algo más que un tratamiento de salud, en un hecho sociológico y cultural.
Arnedillo: Balneario de Arnedillo. Pozas de aguas termales de uso público. Cervera del Río Alhama: Balneario de La Albotea. Gravalos: Balneario de Grávalos. Navajún: Manantial de "aguas podridas".

 

+Contenidos: Jesús Ruiz Tutor | Susana Gómez Urizarna | Raquel Fontecha Palacios
+Fotos: Consejería de Turismo, Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno de La Rioja | Rafael López Monné | Ángel Benito Zapata | Miguel Ángel Robredo Abad | Andrés Indurain Gutíerrez | Sara Gabriela Zubizarreta

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